jueves, 25 de diciembre de 2014

28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. No estás en lo que celebras - y van cuatro-.



En Hispanoamérica y España es costumbre realizar en esta fecha bromas de todo tipo. Aparentemente es una fiesta divertida, un día de risas e  inocentadas.

Pero,  ¿qué se celebra en realidad?

Hagamos un poco de historia:


Al rededor del año 39 A.C  el senado romano nombró a Herodes el Grande rey de toda Judea.

Dicen que fue un político brillante y un gran administrador. Yo creo que su moral era tan pequeña como grande su ambición de poder, sus sospechas y el  miedo a sus enemigos, fueran estos reales o imaginarios. Casi toda la familia de los Herodes era ambiciosa, desconfiada, disoluta y un hervidero de problemas. Herodes era envidioso  y recelaba hasta de sus más allegados. Estaba con la mosca detrás de la oreja incluso con sus hijos, pues sostenía que conspiraban contra él.  Su neurosis le llevó a ordenar el asesinato de su esposa favorita Mariamne (la única a la que amaba),  de tres de sus hijos, del hermano y abuelo de ella, y  de algunos de sus mejores amigos.

No es de extrañar que en su obsesión por consolidar su posición y sabedor de la profecía mesiánica sobre el nacimiento en Belén del que habría de ser “rey de los judíos”, quisiera quitarlo de en medio.  Así que, para asegurar el éxito de su operación,  ordenó la matanza de todos los niños varones de dos años de edad para abajo en Belén y sus distritos. ¿Te imaginas el  dolor que tuvieron que sentir las familias de aquella región?

Llegados a este punto, quiero destacar alguna de las incongruencias y contradicciones si comparamos la versión popular con la historia bíblica.

Dicen que Dios usó una estrella para guiar a tres reyes magos hasta Belén. 

Y,  ¿qué pasó, que Dios cometió uno de los despistes más grandes de la historia de la humanidad y los condujo a Jerusalén,  justo hasta Herodes el  asesino más poderoso del país, para chivarle que Jesús, el que sería el “rey de los judíos” había nacido, y  avivar así su odio?

En primer lugar, estos “magos” no eran reyes. La palabra griega original empleada en la Biblia no indica que fueran reyes. Más bien eran  má·goi,  magos, o astrólogos. La Biblia Nácar Colunga emplea la palabra “magos” con la siguiente nota aclaratoria: “Se distinguían por su afición al estudio de la astrología, una ciencia adivinatoria basada en el principio de que la vida de los hombres se desarrolla bajo la influencia de los astros”

No hay que ser un experto en exégesis bíblica,  para que tanto el hecho de que las Escrituras condenen la astrología como los resultados adversos de la visita,  nos permitan concluir que los astrólogos fueron dirigidos por una fuente opuesta a los propósitos de Dios con respecto al Mesías. Y en cuanto a sus nombres o a  cuántos eran, la Biblia no dice nada, de nada.

En segundo lugar, los astrólogos no visitaron a Jesús recién nacido en el pesebre.  La Biblia aclara que, “cuando entraron en la casa vieron al niñito con María su madre” (Mateo 2:11). Así que llegaron allí cuando Jesús era un niñito, no un bebé. Además, José y María no los recibieron en un establo, sino en una casa. Esto es muy lógico si tenemos en cuenta que iniciaron aquel larguísimo viaje “desde las partes orientales” y no se desplazaban en una alfombra voladora precisamente (Mateo 2:1). 

Ahora entendemos por qué Herodes quiso deshacerse de todos los niños menores de dos años, si hubiera querido  eliminar a bebés recién nacidos, obviamente, hubiera dispuesto precisamente eso, como lo hizo siglos antes el Faraón de Egipto. 

El caso es que este exterminio, posiblemente la matanza de niños más terrible de la historia, es lo que se celebra el 28 de diciembre. Juzga tú si hacerlo entre bromas y risas es la mejor manera de conmemorar semejante atrocidad.

Para que me entiendas  mejor voy a ponerte una brutal comparación:  

El 16 de diciembre de 2014, unos 130  niños fueron asesinados en un asalto del Talibán a una escuela en Peshawar, Pakistán. Un hecho que ha suscitado una dura y total condena internacional y que nos ha causado una profunda conmoción. ¿Te imaginas que dentro de dos mil años esta masacre se festeje por medio mundo entre bromas,  risas e inocentadas?

Pues eso es exactamente lo que hace la gente el 28 de diciembre. 

Así que el próximo domingo día 28, cuando vayas a gastar una inocentada, piensa si realmente estás en lo que celebras.  


La Masacre de los Santos Inocentes Daniele da Volterra, pintor y escultor, manerista italiano, 1509-1566, Galleria degli Uffizi, Florencia